¿Qué Hacemos?
Vivir nuestra fe de forma práctica para hacer visible a Jesús en lo cotidiano.
No solo creemos o hablamos… actuamos.
Los valores que guían todo lo que hacemos en Visible.
En Visible no solo creemos… vivimos lo que creemos.
1. Todo comienza con Él
Creemos que lo más importante es conocer realmente quién es Dios y lo que desea hacer en nosotros.
Antes de servir, actuar o dar cualquier paso, buscamos acercarnos a Él y experimentar de cerca su amor, su gracia y su verdad.
2. Reflejo
Nuestra verdadera identidad no viene del pasado o las opiniones de otros, sino de lo que Dios dice de nosotros: somos hijos, llamados y enviados.
3. Somos parte del plan
Jesús nos rescató con un propósito: llevar su esperanza a todos. Donde estás, eres respuesta.
Tu vida existe para que otros puedan conocer a Jesús.
4. Gracia y Verdad
La verdad sin amor hiere, la gracia sin verdad excusa.
Pero juntas, transforman.
5. Seguimos su voz
No nos movemos por emoción, sino por dirección.
Escuchar su voz es lo más importante para nosotros.
6. Creadores de atmósferas
Buscamos que Dios se sienta bienvenido, honrado y deseado en cada momento que compartimos juntos. Queremos crear ambientes genuinos donde Su presencia lo transforme todo, porque sabemos que donde Dios está, siempre pasan cosas increíbles.
7. Hazlo personal
Todo comienza contigo en tu vida diaria.
No venimos solo a recibir, venimos a reflejar.
Creemos que cada persona tiene algo único que ofrecer. Por medio del servicio podemos mostrar a Jesús de forma tangible.
Servimos en nuestra iglesia, en nuestra ciudad y en la vida diaria, creando espacios donde otros pueden experimentar el amor de Jesus.
No guardamos lo que Dios hizo en nosotros… lo compartimos.
Hablamos de Jesús con nuestras palabras y nuestras acciones.
Cada conversación y cada momento son oportunidades para mostrar esperanza y gracia.
Porque entendemos que hay mas de Dios en las personas de lo que ellas creen.
La generosidad no es algo que hacemos, es parte de lo que somos.
Ponemos a Dios primero en nuestras finanzas y vivimos con manos abiertas.
Sabemos que dar es sembrar, que Dios bendice al que da alegremente y que nuestro impacto crece cuando damos con propósito.
No fuimos creados para vivir nuestra fe aislados. Creemos en relaciones honestas, con propósito, que nos impulsan y fortalecen. En comunidad, aprendemos, sanamos y avanzamos continuamente. Nunca dejamos de crecer, nunca dejamos de multiplicarnos.